Introducción
En marzo de este año se anunció la suspensión de las becas de magíster y posdoctorado en el extranjero, pertenecientes al programa Becas Chile. La medida responde al escenario de austeridad fiscal impulsado por el Ejecutivo, en cuyo contexto el presupuesto del Ministerio de Ciencia se redujo en aproximadamente un 3,9%, descendiendo de 588 mil millones a 565 mil millones de pesos (Cooperativa, 2026; El Mostrador, 2026). A ello se suma la advertencia, aún en etapa preliminar, de posibles nuevas discontinuidades en diversos instrumentos del sistema nacional de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación, incluyendo becas de postgrado en Chile y programas como la Iniciativa Científica Milenio (CIPER Chile, 2026).
Aunque la literatura reconoce a Becas Chile como una política relevante para la formación e internacionalización del capital humano avanzado, distintos trabajos también evidencian limitaciones en su diseño e implementación, especialmente en lo relativo a los procesos de reinserción. Por ejemplo, se ha identificado la ausencia de planificación institucional para el retorno, la debilidad de los mecanismos de seguimiento y el riesgo de brain waste derivado de la insuficiente absorción de capacidades en el país (Broitman Rojas et al., 2022; Lopez-Rios et al., 2024). Bajo estas condiciones, los recortes en instrumentos de formación de capital humano resultan problemáticos, no solo por la reducción de recursos en un sistema ya rezagado, sino también porque desplazan la atención de sus fallas estructurales.
El siguiente análisis argumenta que la contribución de la formación de capital humano a la innovación depende, en gran medida, de las condiciones institucionales que permiten su inserción dentro del sistema nacional de innovación (SNI). En función de ello, la discusión se estructura en dos dimensiones. En primer lugar, se examina el SNI como un marco basado en la interacción entre actores y la generación de capacidades tecnológicas, en el que el capital humano constituye un componente clave. En segundo lugar, se aborda su dimensión internacional, entendida como la inserción del sistema en redes globales a través de la diplomacia científica.
Capital humano en el sistema de innovación: dimensiones doméstica e internacional
Desde la perspectiva de los SNI, la capacidad para generar innovación depende de la configuración institucional y de las interacciones entre actores públicos y privados. En su definición clásica, un SNI corresponde a la red de instituciones cuyas dinámicas hacen posible el desarrollo, la incorporación y la circulación de nuevas tecnologías (Freeman, 1987; Nelson, 1993). Dentro de este enfoque, la innovación se entiende como un proceso colectivo y acumulativo, que abarca tanto la creación de nuevas tecnologías como su adopción y uso efectivo por parte de las empresas. Esto implica la necesidad de capacidades técnicas y organizacionales para asimilar y aprovechar el conocimiento disponible, lo que sitúa al capital humano como un elemento fundamental para el funcionamiento del SNI.
Como plantea Lall (1992), las capacidades tecnológicas emergen de la interacción entre incentivos —frecuentemente mediadas por políticas públicas—, recursos humanos, esfuerzos de absorción y mejora tecnológica, junto con factores institucionales. Dichas capacidades dependen de la combinación de estos elementos y no de su desarrollo aislado. En este marco, los instrumentos de formación, incluyendo las becas en el extranjero, no pueden entenderse como políticas suficientes en sí mismas. Su contribución depende de que el sistema científico y productivo pueda integrar este capital humano y generar espacios donde puedan desplegarse. Así, más que reducir o cuestionar los esfuerzos de formación, el desafío consiste en corregir las fallas estructurales que limitan su aprovechamiento.
La Figura 1 muestra diferencias persistentes en el gasto en investigación y desarrollo (I+D) entre países seleccionados. Economías como Corea del Sur presentan un incremento sostenido, alcanzando niveles cercanos al 5% del PIB, el promedio de la OCDE se mantiene en torno a valores intermedios, con una tendencia al alza, situándose cerca del 3% en 2022. En contraste, países de América Latina como Chile y México exhiben niveles más bajos y con variaciones marginales a lo largo del período, situándose consistentemente por debajo del 0,5% del PIB. Niveles reducidos, como los observados en Chile, reflejan un rezago relativo en innovación, junto con posibles restricciones en las condiciones sistémicas donde retornan los recursos humanos avanzados.

Fuente: World Development Indicators, Banco Mundial. Consultado el 4 de mayo de 2026 (elaboración propia).
Además, Chile presenta una dotación significativamente menor de investigadores en I+D en comparación con otras economías (Figura 2). En 2022, el país registró alrededor de 700 por millón de habitantes, muy por debajo del promedio de la OCDE (alrededor de 4.400) y de países asiáticos como Corea del Sur, que superó los 9.400 ese mismo año. Esto da cuenta de una menor escala relativa en la dotación de capital humano avanzado.

Fuente: World Development Indicators, Banco Mundial. Consultado el 4 de mayo de 2026 (elaboración propia).
Los instrumentos de formación de capital humano pueden fortalecer las capacidades internas del país al mismo tiempo que facilitan su integración en comunidades científicas y tecnológicas más amplias. Como se ha señalado en el ámbito doméstico, el desarrollo de capacidades tecnológicas depende de las interacciones entre actores e instituciones. Este mismo principio puede extenderse al nivel internacional. La movilidad de estudiantes e investigadores constituye uno de los principales mecanismos a través de los cuales los SNI se articulan con fuentes externas de producción y circulación de conocimiento. Estos lazos permiten complementar las capacidades domésticas mediante el acceso a otras redes y experiencias de investigación.
La diplomacia científica permite comprender cómo los intercambios académicos y la ciencia pueden transformarse en instrumentos de legitimidad internacional y posicionamiento estratégico de los Estados. En línea con Flink y Schreiterer (2010), la diplomacia científica consiste en el uso de la cooperación internacional en ciencia y tecnología como mecanismo para robustecer capacidades de innovación e investigación y, simultáneamente, construir relaciones internacionales basadas en la confianza e intereses compartidos. Para caracterizar distintas estrategias de diplomacia científica, los autores distinguen tres objetivos: acceso, promoción e influencia.
La reducción de becas internacionales puede limitar el acceso del país a redes científicas, centros de investigación e infraestructura avanzada. En términos de diplomacia científica, esto implica debilitar los mecanismos mediante los cuales los países acceden a descubrimientos científicos y nuevas tecnologías desarrolladas en el exterior, identifican áreas con potencial de investigación e interactúan con talento extranjero para atraer capacidades e inversiones (Flink y Schreiterer, 2010). Asimismo, estos instrumentos cumplen una función de promoción internacional de los logros nacionales en I+D. La cooperación científica internacional contribuye a visibilizar las capacidades académicas del país, fortalecer su reputación en el exterior y abrir espacios para colaboraciones sostenibles de beneficio mutuo (Flink y Schreiterer, 2010).
Finalmente, la diplomacia científica también puede funcionar como un mecanismo de soft power, ya que las actividades de ciencia y tecnología permiten fortalecer la presencia internacional de los países e influir indirectamente sobre actores externos, incluyendo líderes políticos, tomadores de decisión, organizaciones de la sociedad civil y la opinión pública en general (Flink y Schreiterer, 2010). Por lo tanto, un recorte de los instrumentos de formación de capital humano podría afectar la cooperación científica internacional y debilitar la proyección de Chile como socio atractivo en investigación e innovación.
Conclusiones y propuestas de política
En Chile existe una tensión entre el desarrollo de capital humano avanzado y las capacidades sistémicas necesarias para su absorción dentro del SNI. Los recientes recortes se suman a estas limitaciones en un escenario que ya se encuentra caracterizado por reducidos niveles de inversión en I+D y una limitada dotación de investigadores en comparación internacional. Actualmente, el verdadero desafío consiste en reforzar las condiciones sistémicas que permitan absorber más eficazmente el capital humano avanzado, considerando tanto su contribución al desarrollo científico y tecnológico doméstico como su importancia para la inserción internacional del país a través de la diplomacia científica.
Los programas para estudiar en el extranjero como los ofrecidos por Becas Chile deben abordarse como parte de un ciclo estructurado de política pública, que contemple incentivos para el retorno y mecanismos de coordinación orientados a asegurar la integración laboral posterior de los beneficiarios. En términos prácticos, esto supone implementar esquemas de planificación anticipada que vinculen la selección de becarios con áreas estratégicas según necesidades académicas, científicas o productivas, junto con compromisos ex ante de inserción en el sistema nacional. Cuando la incorporación en el sector público no sea posible, ello requiere la generación de acuerdos y asociaciones con el sector privado u otras instituciones relevantes que demanden dichas capacidades, reduciendo el riesgo de subutilización del capital humano.
En la actualidad, el programa de becas opera bajo una lógica de financiamiento condicionada al compromiso de retorno al país, sin incorporar mecanismos de aseguramiento de inserción laboral. Experiencias internacionales muestran que las políticas exitosas en esta área suelen complementarse con estrategias más activas de vinculación con el sector público o ámbitos productivos. Por ejemplo, Singapur desarrolló un sistema de becas estatales, administrado por la Public Service Commission (PSC), orientado a reclutar y formar potenciales líderes para el sector público sobre la base del mérito académico. Estas becas combinan financiamiento para estudios —locales o en el extranjero— con un pacto de servicio obligatorio en el Estado durante varios años (scholarships with bonds),lo que asegura su incorporación en la administración pública (Neo y Chen, 2007). Este tipo de esquemas ilustra cómo podría organizarse de manera más directa la inversión en educación avanzada con su aprovechamiento en el sistema institucional.
Referencias
Broitman Rojas, C., Rivero, P. J., Broitman Rojas, C., & Rivero, P. J. (2022). La movilidad científica y los significados en torno a la utilidad en la producción y circulación de conocimientos: Un análisis a partir del programa Becas Chile. Universum (Talca), 37(2), 457–478. https://doi.org/10.4067/s0718-23762022000200457
CIPER Chile. (2026). Comunicado: Estado de alerta y preocupación por la posible discontinuación de instrumentos centrales para la ciencia y la formación doctoral en Chile. https://www.ciperchile.cl/2026/05/03/comunicado-estado-de-alerta-y-preocupacion-por-la-posible-discontinuacion-de-instrumentos-centrales-para-la-ciencia-y-la-formacion-doctoral-en-chile/
Cooperativa. (2026). Gobierno suspende becas para magíster y posdoctorado en el extranjero. Cooperativa.cl. https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/educacion/universidades/gobierno-suspende-becas-para-magister-y-posdoctorado-en-el-extranjero/2026-03-24/144706.html
El Mostrador. (2026). Gobierno suspende becas de magíster y posdoctorado en el extranjero por recorte fiscal. https://www.elmostrador.cl/cultura/2026/03/24/gobierno-suspende-becas-de-magister-y-posdoctorado-en-el-extranjero-por-recorte-fiscal/
Flink, T., & Schreiterer, U. (2010). Science diplomacy at the intersection of S&T policies and foreign affairs: Toward a typology of national approaches. Science and Public Policy, 37(9), 665–677. https://doi.org/10.3152/030234210X12778118264530
Freeman, C. (1987). Technology Policy and Economic Performance: Lessons from Japan. Pinter Publishers.
Lall, S. (1992). Technological capabilities and industrialization. World Development, 20(2), 165–186. https://doi.org/10.1016/0305-750X(92)90097-F
Lopez-Rios, M., Álvarez-Figueroa, F., Cornejo, K. M., Plaza, D. O., Tapia, F., & Valdés, M. (2024). Becas Chile Scholarship: When Bureaucracy Jeopardises Contribution: Addressing Challenges and Opportunities in the Becas Chile Postgraduate Scholarship Program. Notas de Antropología de Las Américas, 3, 324–336. https://doi.org/10.48565/bonndoc-474
Nelson, R. (Ed.). (1993). National innovation systems: A comparative analysis. Oxford Univ. Press.
Neo, B. S., & Chen, G. (2007). Dynamic Governance: Embedding Culture, Capabilities and Change in Singapore. Social Science Research Network. https://doi.org/10.2139/ssrn.1477817

