Resumen ejecutivo
La coyuntura internacional indica un desplazamiento desde una crisis energética centrada en precios hacia un escenario de restricción efectiva de oferta. La intensificación de conflictos geopolíticos, sumada a una creciente competencia entre Estados por asegurar suministro, está configurando un entorno de potencial escasez prolongada de combustibles fósiles. En este contexto, la respuesta de política pública no puede limitarse a instrumentos de estabilización de precios. La evidencia internacional muestra un tránsito hacia esquemas de gestión activa de la demanda energética y aseguramiento estratégico de suministros. Dada su alta dependencia de importaciones, Chile enfrenta un riesgo sistémico que requiere una respuesta coordinada que combine medidas de corto plazo orientadas a la gestión de la escasez, con decisiones estructurales que reduzcan la vulnerabilidad energética.
Contexto Internacional y naturaleza del shock energético
El mercado energético global enfrenta un shock de carácter geopolítico-estructural, con tres dimensiones principales:
a) Riesgos sobre infraestructura y rutas críticas
El conflicto en Medio Oriente amenaza el tránsito por el Estrecho de Ormuz (20% del petróleo y gas natural licuado a nivel mundial), afectando infraestructura clave y elevando el riesgo de interrupciones físicas de suministro (EIA 2025). En la misma línea, hay que considerar que persisten las disrupciones en Europa del Este. La guerra entre Rusia y Ucrania continúa tensionando los mercados energéticos, reduciendo la disponibilidad global de petróleo y gas y forzando la reconfiguración de cadenas de suministro (Rusia antes de la invasión a Ucrania representaba el 19% del gas natural y 11% del petróleo mundial). (Mingsong Sun et al 2024)
b) Competencia anticipada por asegurar suministro energético
Los países altamente dependientes de importaciones energéticas han intensificado la diversificación de proveedores y mecanismos para asegurar el abastecimiento. Existe un paralelo claro con la estrategia adoptada durante la pandemia por el gobierno del Presidente Sebastián Piñera, que diversificó tempranamente las fuentes de vacunas mediante acuerdos con múltiples países y mecanismos de prepago, asegurando acceso en un contexto de alta incertidumbre sobre la seguridad sanitaria.
Hoy, múltiples economías están replicando esta lógica en el ámbito energético a través de los siguientes mecanismos:
- Suscripción de contratos de largo plazo con proveedores
- Ampliación de inventarios y reservas estratégicas físicas a través de pagos anticipados para asegurar entregas futuras
- Acuerdos bilaterales preferentes y alianzas comerciales para asegurar cadenas de suministro.
- Intervenciones estatales para garantizar suministro, tales como el bloqueo a la exportación de refinados o la mitigación de precios al consumidor
c) Cambio en las políticas públicas desde la eficiencia a la administración de la escasez
Se observa un giro en las políticas públicas, desde enfoques centrados en eficiencia y transición energética hacia medidas orientadas a gestionar escenarios de escasez. Esto incluye reducción del consumo de energía, incentivos al ahorro, restricciones al uso en sectores no prioritarios y una mayor intervención estatal en la asignación de recursos energéticos a través de agresivas políticas industriales. En este contexto, la seguridad de suministro se consolida como prioridad estratégica por sobre consideraciones de costo o sostenibilidad en el corto plazo.
Es importante declarar, sin embargo, que al largo plazo, el panorama es aún más grave. Ante la desaceleración de la producción estadounidense de shale, la oferta de hidrocarburos se concentrará de manera alarmante, proyectándose que la OPEP controlará desde un 40% hasta dos tercios del suministro global de crudo para el año 2050 (Bordoff & O’Sullivan, 2023; Bordoff & O’Sullivan, 2025). Esta hipercentralización geográfica confiere un poder desproporcionado a potencias como Rusia y Arabia Saudita, lo que podría significar una mayor restricción de las exportaciones, recortes de los flujos hacia Europa o la manipulación de la capacidad ociosa para castigar a adversarios y fracturar alianzas geopolíticas (Bordoff & O’Sullivan, 2025).
Implicancias para Chile
1. Mayor presión sobre mercados de abastecimiento
Chile compite por los mismos proveedores de petróleo y gas que otras economías importadoras.
2. Reducción de oferta en mercados abiertos
El aseguramiento anticipado reduce la disponibilidad marginal de energía.
3. Riesgo de desplazamiento
Países sin estrategias activas de aseguramiento pueden quedar en desventaja relativa en escenarios de escasez.
Esta dinámica transforma la energía en un bien estratégico sujeto a competencia internacional, más que en un commodity transable bajo condiciones normales de mercado.
Chile presenta una alta vulnerabilidad estructural en materia energética, derivada de su fuerte dependencia del abastecimiento externo. Aproximadamente el 98% del petróleo crudo y cerca del 80% del gas natural consumidos en el país son importados, lo que expone a la economía a shocks internacionales de precios y a eventuales disrupciones en el suministro. A esta situación se suma una limitada capacidad de almacenamiento estratégico, lo que reduce los márgenes de respuesta ante escenarios de crisis o interrupciones prolongadas.
Los efectos de estos shocks se transmiten a través de múltiples canales. En primer lugar, el sector transporte, que concentra alrededor del 35% del consumo energético, es particularmente sensible a variaciones en los precios de los combustibles, con impactos directos en costos logísticos y movilidad. En segundo lugar, la producción industrial enfrenta aumentos en sus costos operacionales, afectando competitividad y niveles de actividad. Asimismo, se ven comprometidas las exportaciones, especialmente en sectores intensivos en energía, reduciendo márgenes y capacidad de inserción internacional. Finalmente, estos factores se trasladan a la inflación y al consumo interno, erosionando el poder adquisitivo de los hogares y presionando la estabilidad macroeconómica.
El enfoque actual, centrado en estabilización de precios (MEPCO), resulta insuficiente frente a un escenario donde el riesgo principal es la disponibilidad física de energía. Si bien es cierto que al no contener los efectos se evita la distorsión, sin una estrategia compensatoria que acelere la transición hacia alternativas más resilientes frente al exterior, como la electrificación y la energía renovable, se está dejando al país en la intemperie geopolítica, vulnerable a quedar sometido a los intereses de potencias extranjeras.
Lineamientos Estratégicos
Se recomienda estructurar la respuesta en tres ejes:
-Gestión de la demanda y administración de la escasez (corto plazo): Reducción y racionalización del consumo mediante instrumentos regulatorios, organizacionales y conductuales.
-Aseguramiento de suministro y amortiguación de impactos (corto–mediano plazo): Incorporación de mecanismos activos de aseguramiento energético, junto con medidas para garantizar continuidad operativa en sectores críticos.
-Transformación estructural del sistema energético (mediano–largo plazo): Reducción de dependencia mediante diversificación de la matriz energética y desarrollo de capacidades propias.
Consideración Final
El escenario actual combina tres elementos críticos: disrupción geopolítica, competencia internacional por recursos y alta dependencia externa. Esto transforma la naturaleza del problema energético. La experiencia reciente demuestra que, en contextos de escasez global, la anticipación y diversificación son determinantes. Tal como ocurrió en la estrategia de vacunas, los países que aseguran acceso temprano logran mitigar riesgos significativamente.
Hay que insistir en que el riesgo ya no es únicamente el precio de la energía, sino su disponibilidad efectiva en un entorno de competencia creciente.
El desafío para Chile es actuar con esa misma lógica: anticipar, asegurar y transformar. Solo en una estrategia de largo plazo habrá energía para el país. En la alternativa cortoplacista, solo habrá privaciones y carencias.
Referencias
Bordoff, J., & O’Sullivan, M. L. (2023). The Age of Energy Insecurity: How the Fight for Resources Is Upending Geopolitics. Foreign Affairs, (May/June 2023)
Bordoff, J., & O’Sullivan, M. L. (2025). The Return of the Energy Weapon: An Old Tool Creating New Dangers. Foreign Affairs, (November/December 2025)
U.S. Energy Information Administration – EIA (2025, June 16). Amid regional conflict, the Strait of Hormuz remains critical oil chokepoint. https://www.eia.gov/todayinenergy/detail.php?id=65504
Mingsong Sun, Xinyuan Cao, Xuan Liu, Tingting Cao, & Qirong Zhu. (2024). The Russia-Ukraine conflict, soaring international energy prices, and implications for global economic policies. Heliyon, 10(16), e34712. https://doi.org/10.1016/j.heliyon.2024.e34712

